Instagram
La niña que nunca fui.
La niña que nunca fui quería un globo de colores. Se lo había visto a una niña la semana pasada, y desde entonces no había podido dejar de pensar en él.
Tenía todos los colores del mundo, y cada uno brillaba más que el anterior: había rojos, morados, naranjas, verdes, amarillos, azules, rosas…
¡Era tan maravilloso! Un globo lleno de posibilidades…
Sin embargo, era el globo de otra niña. 
El globo que le había tocado a ella era un globo-corazón.
Era bonito, sí, pero bastante monótono. Incluso bastante soso, si lo comparamos con el otro…


Pobre niña.